Los Cuidadores

Los Cuidadores

Los inmigrantes son una parte indispensable del golf en los Estados Unidos. Observamos de cerca su vida de todos los días, incluso trabajando junto a ellos en forma encubierta, para producir este informe especial.

Por Gabriel Thompson / Golf Digest
fotografías por Alan P. Pittman

El cielo sobre Palm Springs, California, está todavía oscuro cuando Francisco Mora sale de su casa al frío aire del desierto, vistiendo su ropa de trabajo gris y unas raídas Chuck Taylors.

Aunque Mora está acostumbrado a levantarse a horas infames — son las 4:30 de la mañana — se nota que necesita tomarse una larga siesta. “Ya soy viejo,” expresa con una sonrisa.

Adentro, su esposa y sus siete hijos están durmiendo; las otras casas del cul-de-sac están tranquilas. Bosteza y se frota los ojos. Hasta ahora, este hombre de 50 años ha transcurrido la mayor parte de las dos últimas décadas cortando el pasto de los greens y rastrillando los bunkers, en lo que parece una carrera sin fin contra los jugadores ansiosos por empezar a pegar pelotas con la primera luz del día. “Todavía soy fuerte,” agrega, “pero estoy empezando a ir más despacio.”

El viaje hasta el Mountain View Country Club es corto, justo al Norte del PGA West en la ciudad de La Quinta. Para cuando llega, el cielo se ha vuelto de un magnífico azul marino, como fondo de las palmeras que marcan la entrada del club. Dentro del “shop,” como él mismo llama al lugar para los empleados de mantenimiento, Mora se sienta entre una docena de compañeros y recibe su orden de trabajo de parte del atildado y bronceado superintendente. Esta mañana, como la mayoría de ellas, Mora cortará el césped de los greens. Cuando el grupo se dispersa, Mora se sube a un carro cargado con las herramientas de trabajo — rastrillo, pala, desmalezadora y azada — y se dirige a la cancha mientras pasa frente a las espaciosas casas de estilo “rancho.” “Hay una vista a la montaña,” dice señalando a la cadena de San Jacinto hacia el Oeste. Desde acá, puede resultar difícil recordar que la cancha se encuentra en el desierto: el pasto es verde oscuro, hay un grupo de patos flotando y la brisa fresca susurra entre los árboles.

Mora es uno de los tres trabajadores asignados a los greens: el primero corta el interior con un tractor, el segundo — Mora — recorta los bordes con una cortadora manual, y el tercero cambia los hoyos. Mora pone en marcha su podadora, uniéndose al coro de máquinas que rezumban por todo el campo. Con sus hombros encorvados y la cabeza inclinada levemente hacia la derecha, recorre tres veces el perímetro del green, regresando con una fina capa de Bermuda que echa en la parte posterior de su carro.

 
 
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