El golf también llora la muerte de Johan Cruyff

El golf también llora la muerte de Johan Cruyff

La leyenda del fútbol que mostró su genialidad en el rectángulo de grama también trasladó esa magia a los campos del golf que le sirvió para relajarse para luego ser su gran promotor

Por Cecimar Kerch

El jueves 24 de marzo amaneció con la triste noticia de que el exfutbolista holandés Johan Cruyff había fallecido en Barcelona a los 68 años luego de una ardua batalla contra el cáncer de pulmón. Su legado es impresionante dentro y fuera de los campos de fútbol pero también lo es en otro deporte y fue precisamente el golf. En las últimas décadas participó en diversos torneos Pro-Am y promovió el deporte de los bastones en España además de organizar competencias con fines benéficos.

El golf también llora su partida y varios de los referentes de esta disciplina mostraron su pesar por la triste noticia: Una leyenda, amigo, amante del fútbol, amante del golf… Echaré de menos todas esas conversaciones…,» publicaba Pablo Larrazábal en su cuenta de Twitter.

Cruyff era buen aficionado al golf y lo convirtió en escenario de las acciones benéficas de su fundación y otras más con las que colaboraba. En 2015 organizó un circuito benéfico a través de su fundación con paradas en Barcelona, Mallorca y Madrid.

Cada golfista profesional tiene un entrenador de drive, otro para el approach, otro para patear… Y en el fútbol hay un sólo entrenador para más de 15 jugadores. Eso es absurdo» dijo alguna vez el célebre Cruyff defendiendo el otro deporte que lo apasionaba y lo ayudó a relajarse tras retirarse del balompié.

Según información del Diario Marca, el holandés tenía un hándicap 11. Solía jugar en Golf Montanyà, que, como reconoce su presidente Ramón Noguer, es conocido fuera de Cataluña en gran medida gracias a la figura del holandés. También frecuentó Pula Golf en Mallorca y sede del Olazábal & Nadal Invitational, del que era un asiduo además fue un rostro habitual de diferentes ProAm en campos como Saint Andrews, en Escocia o Pebble Beach en California.

¿Pero qué veía Cruyff en el golf que no lo hacía en el fútbol? Me gusta porque es un deporte individual y puedo hacerme trampas a mí mismo sin que nadie se queje. Suelo llevar algunas bolas de reserva en el bolsillo y cuando veo que algo se complica las saco y sigo jugando sin problemas,” confesó en algún momento el Flaco, un ferviente creyente en el deporte como única vía para crecer como persona.

Su leyenda será perpetúa, para algunos en su manejo excepcional de la técnica con un balón de fútbol, para otros por su swing. Cual sea el caso, el mundo llora su ausencia pero siempre recordará su legado.

 
 
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