Moda femenina en el golf: cómo las mujeres están cambiando el juego

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Las mejores vestidas del deporte ya no están en la pista ni en la cancha. Están en el fairway

En la semana del US Women’s Open 2026 en Riviera Country Club, el driving range antes del primer turno ofrecía una imagen que habría resultado impensable hace diez años: Nelly Korda, la número uno del mundo, calentando con una camiseta del equipo nacional de fútbol masculino de Estados Unidos. A su lado, Ina Kim-Schaad — la Mid-Amateur champion que se volvió viral en redes — con pantalones de tiro alto de pierna ancha, un cardigan de rombos y un pañuelo al cuello.

Nelly Korda con un polo de la selección de fútbol estadounidense. Fuente: MSN

Ninguna llevaba lo que la industria del golf lleva décadas considerando ropa de golf femenina. Algo está cambiando en el golf de las mujeres. Y no es solo la ropa.

El momento que lo cambió todo

Michelle Wie West fue la primera en abrir la puerta. Durante sus años en la LPGA, Wie peleó sistemáticamente por el derecho a vestirse como ella quería — con creatividad, con color, con personalidad — en un circuito que históricamente había tratado el dress code femenino como una extensión de los códigos de los clubes privados donde se jugaba: conservadores, restrictivos y pensados por hombres.

La diferencia entre el PGA Tour y la LPGA en materia de vestimenta es, en 2026, reveladora. Los hombres del PGA Tour están obligados a usar pantalones largos durante la competición y solo pueden usar shorts en rondas de práctica — y únicamente si son de largo apropiado, bien cortados y de apariencia prolija. El tamaño de los logos está limitado a 3 por 5 pulgadas. Las mujeres de la LPGA, en cambio, están sujetas a exactamente una frase en su reglamento de vestimenta: se espera que las jugadoras vistan de manera profesional y proyecten una imagen positiva al público.

Stellar Fields. Fuente: LPGA

Una oración. Sin restricciones de largo de falda, sin reglas sobre logos, sin prohibición de tank tops. El circuito femenino más importante del mundo tiene el dress code más libre del golf profesional — y las jugadoras lo están aprovechando.

Las caras del cambio

Charley Hull es, en este momento, la jugadora más fotografiada del circuito — no solo por su juego, sino por sus outfits. La inglesa, que firmó con Malbon Women hace dos temporadas, aparece regularmente con conjuntos que mezclan referencias al streetwear con las exigencias funcionales del campo. Malbon se construyó desde la cultura del golf amateur y los campos públicos — más democrático, más expresivo, menos exclusivo — y Hull encarna ese mensaje mejor que cualquier campaña publicitaria.

Gaby López, la mexicana que acabó segunda en el US Women’s Open 2026 en Riviera a un golpe de Korda, representa otra dimensión del cambio: la golfista latinoamericana que compite al más alto nivel con una presencia visual que mezcla su identidad con los códigos del circuito. López juega con Nike, y su presencia en la LPGA — con su historial de tres victorias en Tour y sus constantes top-10 en majors — es la referencia más visible para la golfista femenina de la región.

Mariajo Uribe, la colombiana de Bogotá, lleva más de una década en el circuito y ha sido durante años la presencia más constante de LATAM en la LPGA. Su perfil — elegante, sobrio, con un estilo que refleja los códigos del golf colombiano — es diferente al de Hull o Kim-Schaad, pero igualmente representativo de lo que el golf femenino latinoamericano puede ofrecer al nivel más alto.

Las marcas que están construyendo el nuevo ecosistema

El número de empresas de ropa de golf femenina fundadas en los últimos cinco años es, por sí solo, un indicador de momento. Marcas como A. Putnam, Renwick, Fore All y Sierra Madre han surgido específicamente para cubrir un espacio que las grandes marcas de equipo habían dejado desatendido: ropa de golf diseñada desde la perspectiva de lo que una mujer realmente necesita en el campo — bolsillos funcionales, telas que no crean ruido al balancear el swing, siluetas que no generan líneas de bronceado no deseadas, cortes que se mantienen en su lugar al agacharse a recoger un tee.

Nike tardó en llegar — hasta hace apenas dos años, el equipo de diseño de su línea de golf femenina estaba fragmentado entre departamentos. En 2026, la marca ha consolidado un equipo dedicado exclusivamente al golf de mujeres y anunció una colección completa para primavera 2027 construida desde cero con ese foco. Es una señal de que el mercado tiene el tamaño suficiente para justificar la inversión.

HEAD Golf, con el diseñador Ka Ho Kam a la cabeza — llegado desde Marc Jacobs — representa el extremo más fashion de la industria: ropa de golf con referencias a la historia de los textiles deportivos del siglo XIX, carácter visual claro y la convicción de que la homogeneidad en el campo es el problema, no la solución.

El dress code en los clubes latnoamericanos: la tensión que nadie menciona.

Lo que ocurre en el circuito profesional llega al campo amateur con un desfase de dos a cinco años. Y en el caso del golf femenino latinoamericano, ese desfase tiene una dimensión adicional: los clubes privados de la región — en Colombia, Venezuela, Argentina, México — son, en muchos casos, instituciones con décadas de historia cuyos códigos de vestimenta se elaboraron cuando las mujeres eran acompañantes, no jugadoras.

La tensión existe. Una jugadora que llega a un club privado de Bogotá o Caracas con pantalones de tiro alto inspirados en Kim-Schaad puede encontrar una mirada del encargado del vestuario que no encontraría en el Evian Championship. Los clubes más tradicionales de la región siguen exigiendo polo con cuello, falda o pantalón de largo apropiado, y calzado específico — normas que son razonables en su base pero que a veces se aplican con una rigidez que penaliza a las mujeres más que a los hombres.

La buena noticia es que esa tensión está disminuyendo. Las federaciones de golf de Colombia, Argentina y México han actualizado sus guías de vestimenta en los últimos tres años en la misma dirección: más flexibilidad, menos restricciones específicas de género, y la adopción implícita de un criterio similar al de la LPGA — apariencia profesional y respeto por el campo — sin listas de prohibiciones que suelen aplicarse de manera desproporcionada.

Lo que busca la golfista latinoamericana en 2026

El perfil de la golfista femenina latinoamericana que está llegando al campo en 2026 es diferente al de hace diez años. Es más joven, está más conectada a las redes sociales donde ve a Hull y a Korda y a Kim-Schaad, y tiene expectativas de moda que superan lo que el mercado regional ha ofrecido históricamente.

Lo que busca, en términos concretos: funcionalidad real (telas que transpiran en el calor de Cartagena o de la Riviera Maya, que no se arrugan después de cuatro horas en el campo, que se secan rápido), opciones que funcionen también fuera del campo (la misma pieza que sirve para el almuerzo posterior sin necesidad de cambiarse), y personalidad visual — el espacio para construir un estilo propio dentro de los límites del dress code sin verse igual a las demás.

Ina Kim-Schaad lo resumió con una claridad que vale para cualquier latitud: para los hombres, llevar el mismo polo no es un problema. Para las mujeres, es una conversación diferente. Es cómo mostramos nuestra personalidad. Cuanta más diversidad de diseño haya, más mujeres sentirán que el golf también es para ellas.

Ina Kim-Schaad. Fuente: MGA Golf

Las marcas a seguir para la golfista de la región

  1. Malbon Women: La propuesta más disruptiva del momento. Diseño con referencias al streetwear, paleta de color propia, y Charley Hull como imagen. Llega a LATAM a través de e-commerce.
  2. Nike Golf Women: La apuesta más grande en términos de recursos. La nueva colección SS27 será la más ambiciosa de la marca en golf femenino.
  3. Chervò: La referencia italiana para quienes buscan elegancia funcional. Su colección SS26 The Shape of Summer ofrece opciones de alto rendimiento con corte estructurado.
  4. Fore All: Una de las marcas emergentes de Estados Unidos con mejor relación diseño-precio. Paletas limpias, siluetas contemporáneas, telas técnicas.
  5. Adidas Golf Women: Consistente, con buen acceso en tiendas de la región, y una propuesta que equilibra precio y tecnología.

El golf femenino latinoamericano está en un momento de apertura. Las reglas no desaparecen — el dress code sigue siendo parte de la identidad del deporte — pero el margen de expresión dentro de esas reglas es hoy mayor que en cualquier otro momento de la historia del juego. Aprovecharlo es una decisión personal. Y en el campo, como en cualquier otro lugar, vestirse bien es también una forma de tomar el espacio que corresponde.

Redacción Fairway · www.revistafairway.com
Referencia editorial: The Athletic / Gabby Herzig, julio 2026

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