El golf siempre ha estado cerca de los juegos

El golf siempre ha estado cerca de los juegos
La vuelta del golf al olimpismo no podía pasar de puntillas por el blog del director de GolfDigest

El golf interrumpirá este mes una ausencia de 112 años en los Juegos Olímpicos. Aunque igual no ha sido tanto tiempo. El golf de una manera u otra, siempre ha estado presente. Por poner un ejemplo, Babe Didrikson Zaharias, posiblemente la mejor atleta de la historia, ganó dos medallas de oro (en jabalina y 80 metros valla) y otra de plata (salto de altura) en los Juegos de 1932.

Algo que ni siquiera portentos deportivos históricos como Carl Lewis fueron capaces de ganar en disciplinas tan dispares. Pero Zaharias fue más lejos aún y en 1948, 1950 y 1954 conquistó tres U.S. Open femeninos, además de otras hazañas deportivas, como ser la primera mujer en pasar el corte en un torneo masculino. Un palmarés insuperable para nadie, ya sea hombre o mujer.

Otra figura olímpica, Michael Phelps, el más laureado de la historia hasta acumular 22 preseas en su palmarés, incluyendo 18 oros, es un ávido golfista que logró bajar hasta hándicap 15 en el pequeño intervalo que supuso su retiro de la natación, su inicio en el golf y su vuelta a unos juegos, en esta edición en Río. Cuando deje los Juegos definitivamente y vuelva al golf ¿qué puede parar a un deportista con tanto talento y disciplina como Phelps? Incluso cuenta la leyenda que un compañero de deporte, nacionalidad y talento como Johnny Weissmuller, fue liberado por los rebeldes cubanos que le rodearon mientras jugaba al golf en La Habana al reconocer su también afamado grito de Tarzán.

Y si nos remitimos a nuestros círculos más cercanos, qué mejor que un golfista como Rafael Nadal como abanderado nacional. Sí, es verdad, en tenis ha logrado cotas envidiables y elogiables y es ejemplo de talento tanto en su juego como en su personalidad para generaciones actuales y futuras, pero es posible que hubiera podido hacer lo mismo para el golf si le hubieran puesto la empuñadura ‘correcta’ entre las manos.

Con un hándicap de un único dígito es orgullo de su deporte, del golf que es suyo y nuestro, y de todo un país.

Por eso causa cierta pena la irresponsabilidad o falta de generosidad de algunos de los mejores jugadores del mundo a la hora de formar parte de este momento histórico. Tendrán una segunda oportunidad en los Juegos de Tokio de 2020, pero el año que viene el COI decidirá qué deportes integran el calendario olímpico tras la edición nipona. Ahí sabremos su opinión sobre las bajas.

Sin embargo, la suma de las ausencias no oscurece la grandeza de los presentes ni la oportunidad histórica de un deporte centenario. El golf es más que la desidia, el miedo o la indiferencia de unos pocos. Sergio García, Azahara Muñoz, Rafael Cabrera- Bello y Carlota Ciganda serán los golfistas que nos representen. Un gran equipo, y una gran oportunidad.

Cualquiera de ellos que sea capaz de conseguir una de las medallas, da igual el metal, habrá logrado una hazaña por la que será recordado para siempre. Y serán continuadores de la huella que el golf español ya había dejado en el Olimpismo gracias a Severiano Ballesteros, el único golfista que ha recibido la Orden Olímpica, el mayor honor concedido por el COI, por su empeño en que fuera deporte olímpico.

Y es que el golf sí pertenece a los Juegos Olímpicos. Nunca dejó de formar parte de ellos, y ya no debería dejar de pertenecer a ellos en el futuro.

FuenteGolfDigest

 
 
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