Juan Andrés Hurtado vive el mejor año de su carrera. Pero lo que más llama la atención no está en sus tarjetas, sino en lo que despierta en la gente.
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Caracas, Venezuela, 4 de octubre 2026 (www.revistafairway.com).- El fin de semana pasado Juan Andrés Hurtado conquistó el Torneo Amateur del Caracas Country Club, su quinta victoria del año en torneos de la Federación Venezolana de Golf (FVG), con 201 golpes y 19 golpes de ventaja sobre el segundo lugar. Durante todo 2026 lo hemos visto resplandecer con su talento: campeón del Nacional Amateur en junio, segundo en el Abierto de La Lagunita y hoy quinto del escalafón nacional. Y hay algo que llama la atención incluso más que sus scores: la pasión que genera y el apoyo que recibe en todo el país.
Hay deportistas que se quedan en los números y otros que se quedan en la gente. Juan Andrés es de los segundos. Para muchos es un ejemplo, y para mí, un reflejo de lo mejor del venezolano: el que trabaja callado, aprende de todo lo que le toca y no se olvida de dónde viene.
Nació en Caracas, pero su golf nació en Guayana. A los 10 años un tío le regaló sus primeros palos, ganó el primer torneo que jugó y empezó a formarse en un campamento de verano del Centro Ítalo Venezolano de Guayana (CIVG), antes de pasar a Caronoco. En Puerto Ordaz, donde el deporte rey era el béisbol, de niño también jugaba pelota. Con el tiempo se fue a estudiar a Missouri, a Hannibal-LaGrange University, y se graduó de biólogo mientras defendía los colores de su equipo en la NAIA. En su segundo año fue el mejor jugador de su equipo y la American Midwest Conference lo nombró Golfista de la Semana. En 2016, cuando era apenas un estudiante de segundo año, dijo algo que se quedó grabado en mi memoria: que con el país pasando por momentos difíciles, para su familia era muy bueno recibir buenas noticias suyas. Esa es la clase de motivación que no se compra ni se entrena.
Después vino lo que más lo marcó. Hurtado fue caddie en el PGA Tour y el LPGA Tour, los circuitos más exigentes del planeta. Cargó bolsas ajenas y vio el juego desde donde se ve distinto, a un lado del jugador, cuando la presión pesa más. De las jugadoras del LPGA aprendió la paciencia: empezar con calma y atacar cuando se está en el punto justo. De ahí salió una frase suya que resume su carrera: en el golf no importa cómo se comienza, sino cómo se termina.
Si tuviese que describirlo en dos palabras, serían disciplina y pasión.
Para alguien formado en la ciencia que estudia el origen de los seres vivos y su relación con el entorno, jugar un golf de sensaciones puede parecer una paradoja. Para mí, es destino. Juan Andrés lee la cancha como un ecosistema vivo: la temperatura, la altitud y hasta el contrapelo de la grama bermuda, que cambia según dónde se oculta el sol, deciden hacia dónde rueda la bola. Se define como un jugador de sensaciones, lejos de los «jugadores robot», y hasta su práctica lo dice: 80% juego corto y putt, 20% juego largo. Los números lo respaldan: promedia casi 70 golpes por ronda. Tal vez por eso lo sentimos tan cerca, porque juega como se vive, atento, adaptándose y sin perder la calma.
Con este palmarés, muchos se preguntan por qué todavía no nos ha representado en el exterior con la selección nacional. La respuesta está en cómo se arma el equipo. La selección que viaja a la Copa Los Andes, el Sudamericano por equipos más importante del golf amateur, la define el Comité de Selección de la FVG a partir de un clasificatorio a mitad de año: este año fue del 25 al 28 de junio en Valle Arriba. Según la última resolución que la FVG hizo pública, compiten los jugadores del top 25 del escalafón o invitados por el comité. Primero juegan 72 hoyos, luego los nueve mejores se enfrentan en un round robin y el que más puntos suma se gana su cupo. El resto del equipo lo completa el comité. La Copa de este año se juega en noviembre, en el Lima Golf Club, y la FVG ya dejó claro que Juan Andrés es oficialmente elegible para la selección a partir de 2027. Él, por su parte, ha dicho que quiere dar el salto al profesionalismo y mantener viva la estela que dejó Jhonattan Vegas, primer venezolano en ganar en el PGA Tour. Esperamos mucho de él en 2027.
Después de conocer todo esto, tenemos algo por seguro: el trabajo de Juan Andrés ha dado frutos y seguirá trayendo victorias para Venezuela. Pero lo que para mí pesa más es que seguirá haciendo crecer su fanaticada, con su personalidad y su carácter. Hay quien gana torneos. Y hay quien, además, hace que el país sienta que también ganó. Qué dicha tenemos de que sea de los nuestros.
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Cortesía Paola Rivero
Periodista Deportiva

Edición: Renata Campagnaro





